Dr. Javier Moya Website

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SINDROME DE APNEA DEL SUEÑO

El síndrome de apneas-hipopneas durante el sueño (SAHS) consiste en la aparición de episodios recurrentes de limitación al paso del aire durante el sueño, que conduce al colapso de la vía aérea superior, provocando descensos de la saturación de oxihemoglobina (SaO2) y microdespertares que dan lugar a un sueño no reparador, somnolencia diurna excesiva, trastornos neuropsiquiátricos, respiratorios y cardíacos.

Diferentes estudios epidemiológicos llevados a cabo en Estados Unidos y en Europa han evidenciado que el SAHS es una enfermedad muy prevalente que afecta entre 4-6% de hombres y 2-4% de las mujeres en la población general adulta de edades medias.

Los hallazgos clínicos más importantes se producen a dos niveles. Por un lado, las apneas e hipopneas condicionan hipoxia intermitente que puede ocasionar la aparición de problemas cardiovasculares, y por el otro, distorsión en la arquitectura del sueño que conduce a hipersomnia diurna, alteraciones cognitivas y psiquiátricas. En general se trata de pacientes obesos -aunque la enfermedad no es exclusiva de éstos-, roncadores con excesiva somnolencia diurna (ESD) que es clínicamente relevante. Los factores de riesgo más importantes son: el sexo, con una una prevalencia mayor en hombres (3/1) aunque tiende a igualarse con la menopausia y en las edades avanzadas.

Otro factor de riesgo importante es la obesidad. En este sentido, la propia obesidad puede actuar como variable de confusión, dado que se ha visto que está relacionada de manera independiente con la aparición de ESD en sujetos sin SAHS. Finalmente, son factores agravantes el consumo de alcohol, el tabaco y dormir en decúbito supino.

Un porcentaje relevante de pacientes con SAHS son obesos y la reducción de peso en estos pacientes se traduce en una mejoría del SAHS, con una disminución del número de apneas y una mejoría de la oxigenación nocturna. La pérdida ponderal en pacientes obesos puede ser curativa. Reducciones del 5-10% de peso son capaces de disminuir el IAH y mejorar la sintomatología.

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Tratamientos estéticos

El mundo de la Medicina Estética está en continuo cambio. Cada vez es más frecuente que en la calle nos digan, “me he sacado un bono de tal”, o me he hecho “una sesión de cual” con unos resultados fan-tás-ti-cos. O un “chica, no me ha hecho nada”. Dado que por el carácter divulgativo de este blog, estoy obligado a ser preciso y sincero, me gustaría dar algunas pinceladas en la gama de colores de la Medicina Estética.

Respecto a los tratamientos corporales, cada vez que una persona, una paciente, me pregunta acerca de los resultados y su duración tras un tratamiento estético, tiemblo, porque yo le pregunto: ¿qué posibilidades tiene Ud de mantener su peso?. Evidentemente si son pocas, el tratamiento estético fracasará. Es inútil perder barriga y luego esperar que engorden la nariz o las orejas. La grasa volverá donde estuvo. Por tanto, la herramienta fundamental es saber mantener lo perdido. ¿Cómo? Sabiendo qué mezclas de alimentos me interesan para perder/mantener peso.

Para reducir volumen en una zona empleamos:

Mesoterapia, ya sea Alopática u Homeopática, con resultados dispares. Muy bien en celulitis localizada variable en otras zonas. Básica en tratamientos faciales (sin agujas no hay tratamientos)

De los aparatos estéticos, lo habitualmente más usado es ultrasonidos (cavitación), infrarrojos, radiofrecuencia, la moderna lipólisis por láser, la crioterapia. Cada año solemos ver una nueva gama de aparatos y nuevas técnicas, prodigios de la investigación de las empresas del sector. Generalmente no pasa la moda del año. Misteriosamente al año siguiente una nueva técnica ridiculiza a la anterior. ¿os suena?. Efectivamente, pasa igual con los fármacos quemagrasas, milagrosos y efímeros.

Desde mi punto de vista, los más útiles son los Ultrasonidos y la Radiofrecuencia, (y otros tipos de corrientes eléctricas con efectos comprobados), con los que llevamos muchos años conviviendo y mantienen resultados, porque tienen una base científica comprobada e inmutable.

Carboxiterapia:  Técnica relativamente novedosa, consiste en inyectar gas CO2 bajo la piel para conseguir reducción de volumen, reducción de grasa y revitalización por aumento de circulación local. Válido para cualquier zona del cuerpo.

Párpado inferior. (ojeras oscurecidas)
Cuero cabelludo (Alopecias)
Celulitis, mejora de la piel, nódulos grasos.
Abdomen
Cierre de ulceras venosas
Mejoría del aspecto y textura de la piel. Pieles secas en exceso

Los Peelings corporales permiten mejorar zonas con sequedad extrema, rehidratación, forunculosis frecuente, granitos, acné corporal (espalda, hombros…), tensar piel en ciertas zonas, junto a la radiofrecuencia.

Para tratamientos faciales empleamos:

La mejora de los signos de envejecimiento a nivel facial ha tenido un gran impulso en los últimos años. Hace muy poco quien quería mejorar su aspecto debía recurrir a la Cirugía. Hoy día es posible recurrir a la Medicina Estética. Los tratamientos de rejuvenecimiento facial podemos clasificarlos en dos grandes grupos:

1. aquellos cuyo objetivo es mejorar el total de la piel de la cara, de forma que intentamos mejorar las imperfecciones o alteraciones propias de la edad, mejorando el tono y el color de la piel, dándole más brillo. Aportan generalmente algún tipo de mejora en la nutrición o hidratación de la piel.

Mesoplastia con vitaminas y oligolementos. Se portan inyectadas en la piel casi 30 sustancias entre vitaminas, oligoelementos, minerales, coenzimas, etc
Mesoplastia vitamínica más Acido Hialurónico denso. Rehidratación/nutrición facial. Podemos decidir qué cantidad/densidad de Hialurónico necesita esa cara.
Aminoácidos + hialurónico como tratamiento previo o sincronizado con rellenos de arrugas
Mesobótox. Aplicación de botox en pequeña cantidad diluido en suero fisiológico o en un complejo nutritivo de vitaminas y minerales, para estirar/tensar la piel.
Peelings para producir exfoliación previa a otros tratamientos o bien para rejuvenecer toda la piel de la cara. Soluciones de problemas más concretos: acné, rosácea,…
Factores de Crecimiento Plaquetario: Extraídos de la propia sangre del paciente, a las dos horas contamos con factores de crecimiento autólogos (jamás producirían alergias/sensibilizaciones pues son propios) que son inyectables en cualquier zona del cuerpo en que queramos rejuvenecer la piel. Su diana son las células que fabrican las fibras de colágeno y elastina que serán las responsables de la mejoría.

2.aquellos cuyo objetivo es mejorar un inestetismo concreto.

Arrugas frontales, entrecejo, patas de gallo. Son las típicas arrugas de expresión, de mímica que acaba produciendo una arruga más o menos profunda, según el grado de contractilidad muscular del sujeto. Se tratan con Toxina Botulínica (“Botox”), cuyo efecto es la relajación del músculo productor de la arruga. Es inocuo, y bien realizada es una técnica exenta de riesgos. Su duración oscila entre 4 y 6 meses dependiendo de la intensidad de la contracción muscular del sujeto.

El resto de las arrugas de la cara se tratan generalmente con rellenos de sustancias, absorbibles o inabsorbibles (Fosfato Tricálcico + Hialurónico, ácido Poli-Láctico, Hidroxiapatita cálcica + hialurónico, Hialurónico reticulado,…).

Como preguntar no es ofender, pregunta lo que quieras saber, te informaremos de posibilidades, objetivos, precios (personalizados y asequibles), y cualquier otra cosa que quieras saber.

Precios asequibles!

 relleno antes y despues

Semillas de lino!!

 

Los ácidos grasos esenciales son el acido linoléico (origen de los omega-3) y ácido linolénico (precursor de los omega-6). Omega hace referencia a su estructura química, pues son parecidos pero les diferencia un detalle. Se trata de ácidos grasos poliinsaturados. Si éstos se suministran, el cuerpo humano puede sintetizar el resto de ácidos grasos que necesita.

La dieta occidental rompe la proporción habitual de consumo de ácido grasos esenciales en favor de los omega-6, y dicha desproporción nos condena a riesgos para la salud.

Las fuentes alimentarias de los ácidos grasos omega-3 son los pescados azules, salvia, lino, semillas de calabaza. Dado que, aunque nuestra sociedad es buena consumidora de pescado, nos vamos distanciando de un consumo óptimo por diferentes motivos, un buen alimento, rico en omega-3 y en antioxidantes, es la semilla de lino.

Tiene una gran proporción de aceites ricos en ácidos grasos poliinsaturados – Omega 3 (75 %) en relación con ácidos grasos Omega 6 (25%). Además vitamina E, vitaminas del grupo B, y un elevado número de minerales. Su riqueza en mucílagos facilita su uso como fibra laxante. Los ácidos grasos poliinsaturados esenciales denominados Omega 3, permiten elaborar otro ácido graso (EPA) que disminuye la capacidad de adhesión de las plaquetas de la sangre, disminuyendo la tendencia a la coagulación y por lo tanto a la reducción de la trombosis (embolias, infartos,…, facilitando el descenso del riesgo cardiovascular.

Al igual que otros frutos secos y semillas, las de lino son ricas tanto en fibra soluble como insoluble, el mucílago, una sustancia vegetal que aumenta la viscosidad del contenido del intestino, ayudando a prevenir eventos cardiovasculares mediante la reducción del colesterol, y como reguladora del tránsito intestinal, tanto en estreñimiento como en diarreas.

Las semillas de lino contienen lignanos , agentes anticancerosos, que aunque se encuentren en otras plantas, en las de lino son las mayores fuentes de esta sustancia. Los lignanos se transforman en fitoestrógenos, los cuales reducen la incidencia de canceres de mama, colon y próstata. Los fitoestrógenos compiten con los estrógenos por los receptores celulares, con lo que aquellos tumores estrógenodependientes tienen menor estímulo de crecimiento. Igualmente útiles como sustitutivos de los estrógenos en menopausia. Los lignanos también son considerados antioxidantes pudiendo proteger las células de los agentes causantes de cáncer.

La riqueza de las semillas de lino se concentra en sus propiedades antioxidantes, protectoras del corazón, antitrombogénica, reguladora de los niveles de colesterol y anticancerígena (tumores de mama, colon y próstata). Es muy útil también como reguladora del tránsito intestinal, tanto en estreñimiento como en diarreas..

La semilla de lino debe consumirse entera, remojada o molida en el momento. Hay que recordar que las semillas tienen un porcentaje alto de calorías por lo cual hay que consumirlas moderadamente (engordan!). Lo ideal es ingerirlas directamente con agua abundante o añadirlas al yogur.

Incluyendo alimentos ricos en Omega 3, como las semillas de lino, en nuestra alimentación, junto a una dieta equilibrada, promovemos un buen funcionamiento cardiovascular y metabólico, e incorporamos una maravilla dietética en nuestro cuerpo. Ya solo falta que la Industria Alimentaria nos facilite otras recetas para acceder a la semilla de lino, o que algún cocinero audaz cree un plato pleno de contenidos saludables, con una base de este alimento.

Ácidos Grasos Esenciales

 

El organismo utiliza los ácidos grasos (las grasas) para diversas funciones, generalmente estructurales (membranas celulares), energéticas (obtención de energía) y reguladoras, como precursores químicos de sustancias de gran actividad biológica (coagulación sanguínea, inflamación, regulación de la temperatura..). Existen dos ácidos grasos, llamados esenciales, puesto que sólo se pueden obtener en la alimentación, no podemos fabricarlos.

Los ácidos grasos esenciales son el acido linoléico (origen de los omega-3) y ácido linolénico (precursor de los omega-6). Omega hace referencia a su estructura química, pues son parecidos pero les diferencia un detalle. Se trata de ácidos grasos poliinsaturados con todos los dobles enlaces en posición cis. Si estos se suministran, el cuerpo humano puede sintetizar el resto de ácidos grasos que necesita.

Todo esto viene a cuento de que al realizar un estudio científico en los esquimales, comunidad que come gran cantidad de pescado (omega-3) -grasas-, se comprobó que tenía una la incidencia de enfermedades cardiovasculares muy baja. Igualmente entre los japoneses se daba el mismo hecho. Se ha demostrado experimentalmente que el consumo de grandes cantidades de omega-3 alarga considerablemente el tiempo de coagulación de la sangre, es decir, impide los infartos y embolias.

Encontramos los Omega-3 en los pescados azules (salmón, sardina…), salvia, lino, semillas de calabaza. Hay otras fuentes de omega-3 que no resultan útiles por tener también mucho omega-6, como las nueces o el aceite de colza.

Los Omega-6 se encuentran en nueces, cereales y pan integral, la mayoría de los aceites vegetales, huevos y aves de corral, soja, aguacate.

Hasta aquí todo parece sencillo: comamos muchos alimentos de ambas series y asunto resuelto. Recientes estudios han demostrado que ambos ácidos grasos no sólo hay que tomarlos en cantidades suficientes, además hay que guardar una cierta proporción entre ambos tipos. La evolución humana indica que la proporción correcta es 1:1, que es la que brinda niveles de salud óptimos.

El consumo de omega-6 se ha disparado en el mundo occidental por el uso abusivo de aceites para comidas elaboradas, por lo que dicha proporción óptima ha cambiado  a favor de los omega-6, y así, las  dietas occidentales suelen tener proporciones de 10:1, llegando la dieta estadounidense hasta proporciones de 30:1, e incluso 50:1, lo cual, evidentemente tiene consecuencias muy negativas para la salud.

Se sabe que disminuyendo esta razón al menos a:

 5:1 entre omega-6 y omega-3 beneficia a los asmáticos,

 4:1 ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares hasta en un 70%,

 2-3:1 artritis reumatoide y cáncer colorectal.

Recientes estudios incluso hallaron que cuanto más alto era el nivel de ácidos grasos omega 6 en la sangre de los participantes en el estudio, más probabilidades tenían de sufrir síntomas de depresión y tener altos niveles de sustancias sanguíneas inflamatorias y cancerígenas.

Por tanto, deberíamos prestar atención a nuestra dieta, y además de pescado azul, fresco o en conserva, tener presente otras formas de acceso a los maravillosos omega-3.

Cambios en el estilo de vida

Cuando nos referimos a patologías crónicas es frecuente que el médico nos aconseje “medidas higiénico-dietéticas” equivalentes a cambios en la cantidad y calidad de las comidas y en su organización diaria, así como un “debe Ud cambiar su estilo de vida”. Cada vez más, las patologías crónicas se relacionan con los vicios de las sociedades modernas, esencialmente el sedentarismo, la realización de una mínima actividad física.

Esto es  particularmente cierto en las patologías cardiovasculares. Hace un par de años, en 2011, un grupo de médicos en España investigó acerca de ello. Se trataba de medir en pacientes con obesidad abdominal, la función endotelial (endotelio es la capa interna de los vasos sanguíneos, que es capaz de dilatarse y contraerse si está sana a expensas de las necesidades de sangre de los tejidos) en dos grupos de personas: un grupo en el que los pacientes dejaban de fumar y caminaban diariamente (“cambios en el estilo de vida”), y otro en el que no hacían ninguna de las dos cosas. Estos cambios fueron medidos a lo largo de un año.

El resultado final es que los cambios en el estilo de vida mejoran los índices de riesgo cardiovascular, en pacientes con obesidad abdominal. Dicen textualmente: “Los programas de Cambios en el Estilo de Vida intensivos y profesionalizados, deberían ser el primer paso en el manejo del paciente con Riesgo Cardiovascular”. El abandono del tabaco y la actividad física fueron los principales predictores del restablecimiento de la función endotelial, o sea de la mejora del sistema circulatorio.

Ya no hay excusas, está claro.

 

MERINO,J, y otros: “Efecto de los cambios terapéuticos del estilo de vida sobre la función endotelial en pacientes con obesidad abdominal”. Revista “Clínica e Investigación en Arteriosclerosis”. XIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Arteriosclerosis. Disponible en Internet desde el 21 de Enero de 2012

Menopausia y Dieta

La menopausia es el período de la vida de la mujer en que desaparece la menstruación, debido a una caída en la producción hormonal, y también la fertilidad. Representa un cambio drástico en la vida, puesto que existen modificaciones en varios niveles:

 

  • Síntomas neurovegetativos: sofocos, sequedad vaginal, infecciones de orina, incontinencia urinaria, cambios de humor y ánimo, pérdida de memoria.
  • Cambios en la figura: depósito graso en cintura y abdomen. Aumento de peso.
  • Alteración del sueño: insomnio, descanso incompleto.
  • Osteoporosis: pérdida de densidad del hueso (más frágil)
  • Cambios en la capacidad vital: menos energía, ansiedad.
  • Riesgo cardiovascular: los estrógenos ya no protegen, existe un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

 

Los detalles alimentarios en los que merece la pena insistir son:

  •   Reducir el aporte de calorías, teniendo en cuenta que existe una reducción de las necesidades energéticas del organismo.
  •   Vigilar aporte de proteínas y que sean de alto valor biológico (clara de huevo, carnes, pescados).
  •  Si hay confinamiento, sedentarismo intenso, vigilar balance proteico, pues la necesidad de incorporar proteína es mayor.
  •  Grasas monoinsaturadas, poliinsaturadas deben tomarse preferentemente a las saturadas (aceite de oliva, de girasol, grasas   vegetales…)
  •  Reducción de grasas saturadas: huevos, lácteos completos, helados, mantequilla, carnes grasas, embutidos.
  •  Proteger el déficit de calcio, para prevenir la osteoporosis (reducción de calcio en los huesos). Consumo de leche y derivados (desnatada no lleva menos calcio).
  • Asegurar aporte de vitamina D (aporte de lácteos que la contienen, tomar el sol para facilitar su correcta funcionalidad)
  • No abusar de la Cafeína  (reduce el calcio absorbido)
  • No abusar de Fitatos (cereales, salvado…) sustancias que reducen la absorción de calcio y otras sustancias.
  • Ejercicio físico, porque el sedentarismo disminuye masa ósea.
  • Como mineral, el déficit de Cinc está relacionado con el metabolismo de los azúcares y con alteraciones cutáneas.
  • Valorar suplementos de Vitamina B, vitamina E, Calcio, Magnesio, Cinc.
  • Evitar el sobrepeso, gran facilitador de riesgo cardiovascular y de fracturas de hueso.
  • Adoptar hábitos saludables de vida, intentar adaptar, que no modificar, el estilo de vida.
  • Dejar el tabaco. Reducir el alcohol.
  • Revisar la dieta y alimentos del menú. Suele ser muy útil llevar una pequeña agenda de lo que comemos, bebemos y ejercicio que realizamos, para valorar solas o con la ayuda de un profesional si es correcto o no el planteamiento. Incluso si existe o no planteamiento.

Hay que tener presente que el verdadero envejecimiento es la incapacidad física y/o mental, por ello dedicar un instante a la reflexión de estos temas, a la larga, nos facilitará calidad de vida.

 

 

 

Grasa Visceral

La grasa visceral y la grasa subcutánea son dos compartimientos de grasa que han sido estudiados en relación a sus posibles consecuencias para la salud del sujeto. Podría decirse que cuando una persona reduce peso, en realidad sólo está actuando sobre la grasa subcutánea, la “exterior”, que está bajo la piel, no sobre la visceral, que siempre se reduce en menor proporción.

En la práctica cotidiana,  la acumulación de grasa visceral no necesariamente se relaciona con incremento similar de grasa subcutánea, y en caso de no actuar de forma vigorosa contra ella, nos vamos a encontrar con un paciente “delgado” y “esbelto” tras reducir peso, pero con grandes posibilidades de enfermar en el futuro (diabetes, hipertensión arterial, aumento de colesterol y triglicéridos enfermedad cardiovascular) por no reducir su grasa visceral. La asociación del incremento de la grasa visceral con factores de riesgo, como la resistencia a la insulina y la hipertensión arterial, desemboca en un síndrome clínico cada vez más presente, el plurimetabólico, o Síndrome X.

Campeonato

Un caso agradable. Una deportista que no entra en el peso necesario para competir. Tan solo cinco días para conseguirlo. Empleando una dieta drenante, eliminadora de líquido, se ha podido conseguir. La chica estaba feliz.

Es muy importante conseguir un buen balance hídrico para lograr reducir peso en tan pocos días. Pero aún es más complicado no reducir de forma importante la ingesta de hidratos de carbono y de proteínas, que son fundamentales para competir con un  máximo rendimiento. Y es que por mucho que nos conozcamos, y cómo reacciona neustro cuerpo, hay ocasiones en que merece la pena consultar a un profesional. Es más seguro para su salud.

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